¿Se hereda la violencia e indefensión?
Los ciclos de violencia e indefensión son procesos ligados debido a la ejecución de un acto de control, que genera indefensión en quien lo recibe. Ejercer violencia tiene la motivación de sentir y tener poder sobre otro u otros, para eliminar la incertidumbre y sufrimiento de que las personas decidan cosas que no coincidan con las expectativas de quien genera dicho control. Por otra parte, quien recibe la violencia, aprende que será inútil intentar salir del ciclo de maltrato, fase a la que se conoce como indefensión aprendida; obviamente la percepción no es del todo verdad, siempre se pueden hacer cosas para salir del problema, pero las experiencias de agresión dolosa han causado el impacto percibido de que no habrá nada que puedan hacer para resolverlo.
Esta explicación permite entender que dichos patrones pueden ser aprendidos por observación, no existe la posibilidad de heredarlos de alguna manera genética, pero sí modelándole a un hijo una u otra forma de comportamiento. Los niños aprenden más de lo que observan que de lo que se les dice; claro, debemos entender que estas experiencias no son reglas de oro, no hay ningún dato en la investigación en psicología que refiera que observar dinámicas de violencia y desamparo te dictaminan para vivirlas, o que no haberlas tenido en casa te exentan de realizarlas en tu adultez; nada que se haya vivido en una familia de origen obliga a replicar los comportamientos observados en el futuro, y si así está sucediendo, podemos apoyarnos en un experto en psicología de pareja o familia que nos auxilie en buscar maneras de convivencia empáticas, respetuosas, y asertivas.
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