Sentirse enamorado es una experiencia maravillosa, sin embargo, la violencia es lo contrario a una manifestación de amor. A largo plazo, las personas que tienen comportamientos violentos no suelen frenar: no minimices la agresión verbal, es tan grave como si te golpeara o abusara de ti, pues al final está transgrediendo seriamente tu bienestar. Las disculpas sólo sirven cuando se acompañan de hechos.
Reflexiona sobre las siguientes cuestiones:
- ¿Sabes que lo que hace tu novio es delito?
- Considera terminar con la relación. Vale más sufrir un tiempo por una ruptura de pareja que por un buen golpe (es muy probable que llegue tarde o temprano)
- Si te vas a quedar en la relación, a tu novio le urge un psicólogo. La conducta violenta no se quita sola pues, aunque la persona quiera, generalmente no sabe cómo parar. No te confíes de promesas y cambios repentinos, se le llama «luna de miel» y luego de arrepentirse por un rato volverá a violentarte de nuevo. Recuerda, el amor no deja moretones.
- Todos podemos llegar a tener sobresaltos y comportarnos groseros de vez en cuando, pero si el patrón de estas conductas es repetitivo, intenso o por periodos prolongados (horas o días) es violencia y nadie la necesita ni la merece.
- En donde hay violencia el amor no es suficiente argumento, porque tarde o temprano se termina el cariño y se atornilla el maltrato.
- Si alejarte de la relación te provoca temor por lo que puedes perder, al menos equilibra tu expectativa considerado también: ¿cómo sería tu vida sin el maltrato que recibes?
- Sólo tú puedes tomar la decisión de irte o quedarte, si decides lo segundo, negocia tu permanencia a que el acuda con un terapeuta cognitivo conductual que le ayude a generar estrategias de regulación emocional y de auto control.
