Mi hija es una mentirosa crónica ¿Qué debo hacer para que deje de serlo?
El tratamiento para un trastorno de la personalidad como la mitomanía es un tratamiento que incluye asesoría médica y psicológica. En primer lugar debemos aclarar las diferencias de decir mentiras de acuerdo a la edad y etapa de desarrollo:
Los niños menores de 6 años mienten de manera regular pues su mundo de fantasía se mezcla con la realidad y no son capaces de diferenciar entre éstas. Si tu hija es menor de 6 años puedes esperar a que esto pase, ya que con la madurez se logra saber que es malo mentir. Y cuando pase esta etapa de fantasía sus mentiras desaparecerán, pues en realidad no quiere mentir, sino que no reconoce la diferencia entre fantasía y realidad.
Si tu hija es mayor de 6 años, las mentiras que dice tienen un objetivo. Ya que entre los 6 y los 8 años los niños ya son capaces de reconocer la diferencia entre la fantasía y la realidad y son capaces de reconocer entre algo bueno y algo malo.
Las razones más comunes de las mentiras a partir de esta edad son:
o Miedo al castigo
o Miedo a que dejen de ser amados
o Baja autoestima
o Necesidad de atención
o Frustración
o Imitación
Los niños que dicen mentiras descubren que al decirlas obtienen ganancias secundarias y se acostumbran a decirlas pues así logran sus objetivos, ya sea de afecto, de atención, evitar los castigos, disminuir su frustración, etcétera.
Si tu hija tiene más de 6 años las recomendaciones para trabajar con su compulsión a mentir son:
o Descubre y analiza los motivos de sus mentiras (qué quiere obtener al decir mentiras: afecto, atención, evasión al castigo, etcétera)
o Enséñale nuevas formas positivas de obtener lo que necesita. No refuerces su idea de que sólo al mentir obtiene lo que quiere
o Si utilizas el método de consecuencias negativas a su conducta para erradicar las mentiras asegúrate de que las consecuencias sean proporcionadas y adecuadas a su edad
o Siempre da un buen ejemplo. No digas mentiras, ni pidas que mienta por ti. Así lo único que les enseñas a mentir
o Si llega a reconocer la mentira y acepta su error, reconócele su valentía, pero no dejes de aplicar la consecuencia
o Haz que vea las consecuencias de sus mentiras y el impacto que tienen
o Refuerza su autoestima y dale confianza
o Haz que sea responsable de sus acciones
o Nunca celebres o te rías de sus mentiras. Pide al resto de la familia que no lo haga (hermanos, abuelos, tíos, primos, etcetéra)
Si utilizando estas herramientas pedagógicas no observas un cambio en su conducta, es recomendable que te acerques a un especialista para atender el problema y evitar que se convierta en un trastorno de la personalidad que definitivamente será mucho más difícil de erradicar. La primera opción puede ser acercarte a su pediatra, él te puede canalizar con un especialista.
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