Mi hija es muy apegada a su padre y a mí me ignora ¿es normal?
Esto depende de la edad de la niña. Si esto está sucediendo entre los 3 y los 6 años de edad, sí, es normal.
Entre estas edades los seres humanos vivimos un proceso que comúnmente se conoce como “Complejo de Edipo/Elektra”, que sin tener contenido sexual-erótico, es una etapa normal de “enamoramiento” hacia el padre del sexo opuesto.
La niña durante este proceso (complejo de Elektra) siente que lo más importante de su vida es su papá, que es su “gran amor” y llega a ver a la mamá como una rival. El objetivo es que la hija supere esta etapa descubriendo que ese hombre (su papá) tiene una pareja y que ella no lo puede “tener”, así que su opción es ser como su mamá para algún día poder tener a alguien como su papá. Todo este proceso es inconsciente y en la mayoría de los niñas se supera de manera casi imperceptible y sin grandes complicaciones.
Aunque es algo normal y esperado en esta etapa, es muy importante que los papás estén en constante comunicación y que acuerden una estrategia que le permita a la niña superar esta fase de manera exitosa. Esto quiere decir que papá y mamá deben crear una alianza sana y dejarle claro a la niña, sin rivalizar, que mamá es la esposa de papá y que ella no puede pretender ser la única persona en su vida y que mamá no es su rival a vencer. Que papá ama a mamá y que como resultado de este amor ella nació, y que cada una tiene su lugar: mamá es la esposa/pareja y ella la hija.
Esto se puede demostrar sin necesidad de explicaciones verbales. Por ejemplo:
o Mamá y papá caminan de la mano
o Mamá y papá se saludan con un pequeño beso en la boca
o Mamá y papá se sientan juntos en el sillón para ver una película y la hija al lado de alguno de ellos
o Papá es caballeroso y atento con mamá
o Mamá y papá no se pelean frente a la hija
o Papá y mamá duermen en el mismo cuarto y la hija duerme en otro
Estas pequeñas muestras de afecto, exclusivo entre los padres, permite que la hija vaya entendiendo su lugar como hija y logra así identificarse con su mamá y reconocer su feminidad y aliarse con ella para algún día poder conseguir de pareja a un hombre como su papá.
Recordemos en todo momento que en este proceso nunca hay un contenido sexual, es contenido emocional inconsciente que permite que las niñas se identifiquen con la madre en su feminidad y los niños con el padre en su masculinidad.
Para empezar a combatir el que la hija ignore a la madre, el trabajo que se puede hacer consiste en crear situaciones vinculantes que permita que la niña descubra lo enriquecedor que es compartir tiempo y afectos con su mamá. Es decir, crear espacios para actividades donde sólo participen ellas dos y que la niña disfrute. Algunos ejemplos:
o Que mamá sea la que le cuente el cuento antes de dormir
o Que jueguen juntas algún juego de mesa divertido
o Que mamá le platique como fue su embarazo y con cuanto amor la esperaba
o Que mamá le platique anécdotas de cuando era bebé
o Que jueguen algo divertido que implique contacto físico: guerra de cosquillas, por ejemplo
o Que mamá sea cariñosa y lo demuestre con palabras, gestos o contacto físico como los abrazos y las caricias y besos en sus mejillas
o Que mamá elogie los esfuerzos y pequeños logros de la hija
El apego que la hija tiene con el papá no desaparecerá, pero llegará a un equilibrio que permita que mamá deje de ser una rival para convertirse en su inspiración y modelo a seguir, reafirmando así su identidad como mujer.
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