¿Cómo hacer para que el divorcio no afecte la relación con mis hijos?
La vida en pareja es genial, pero también tiene implícito el riesgo de la separación, que suele ser un momento doloroso por las diversas pérdidas y cambios que implica. Estando en esa etapa, la perspectiva de la forma en que los hijos viven la separación es una de las más complicadas; como adultos nos preguntamos sobre la forma en la que esto les afectará, o si en un futuro tendrá secuelas, y nos abrumamos con emociones como la culpa por asumir que les hemos fallado como padres, nos enfadamos con nosotros por considerar que los hemos lastimado emocionalmente, o tratamos de compensar con saturación de privilegios, entre muchas otras secuelas psicológicas.
Como lo estarás viviendo, lidiar entonces con la separación, además de la preocupación de los niños por el divorcio, se convierte en dos temas que exigen de toda tu capacidad de adaptación y esfuerzo a la sanación. Es necesario comentarte que el mundo de los consejos dados por fuentes no académicas en psicología abunda, ya sea en la radio, televisión e internet, o incluso en pláticas “de pasillo”; es de cuidado, será importante activar filtros y confirmar todo comentario que escuches o leas, ya que generalmente se crean muchos y diversos mitos sobre los hijos y el divorcio. Algunos te dirán que “un hijo de padres divorciados queda marcado”, “que su vida adulta estará determinada por el divorcio de sus padres”, “que los hijos de padres divorciados le temerán al compromiso de pareja”, entre muchos otros.
La investigación muestra que los eventos de vida dolorosos nos impactan, pero no nos determinan, millones de personas vienen de matrimonios divorciados y no generan ninguna secuela psicológica por ello; es muy claro que los eventos no son lo que nos marcan psicológicamente sino la manera en como los percibimos, claro que la postura de todas las parejas que tienen hijos es mantener su relación y la vida en familia, y trabajar por ello para no vivir un divorcio; pero tan bien es claro que hay momentos en donde la permanencia en la relación es poco saludable. Por ello, es recomendable tener explicaciones claras y puntuales para tu hija, de acuerdo a la edad y el momento de la separación.
Es conveniente anticiparle lo que sucederá y cuándo, así como tener un ritual o momento en donde papá y mamá le hablen para asegurarle que siguen siendo amigos, que ya no vivirán juntos porque el amor como pareja ha cambiado, y ahora serán dos personas que la seguirán amando sin importar lo que suceda. Será importante darle certeza sobre la nueva dinámica, cuando verá a uno y cuándo al otro, así como en dónde vivirá y qué sucederá en las vacaciones.
Paralelamente, trabaja en tu estado emocional. Para poder hablar con claridad con tu hija, necesitas tener sabiduría y calma, no es indispensable un terapeuta, pero de requerirlo, no dudes en buscar a un experto para que pueda orientarte sobre tu propio bienestar; un hijo de padres divorciados estará tan bien como lo estén su padres durante y después de la separación.
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