¿Cómo abordar el tema del suicidio con los niños?

Con la verdad. Así de sencillo. No hay nada más simple y honesto que la verdad cuando se habla de temas que nos son difíciles de abordar. El chiste es hacerlo tomando en cuenta la edad y el desarrollo de cada uno de los niños. Ahora bien, ¿qué sabes tú del suicidio? ¿Te sientes preparado para hablar con alguien más, independientemente de la edad de tu interlocutor, acerca del suicidio?
El suicidio es una realidad en todos los tiempos y en todas las sociedades del mundo. Y siempre es una tragedia. En nuestro país, es la cuarta causa de muerte entre niños de 10 y 14 años de edad y la segunda en la población de entre 15 y 24 años. Es un tema tabú en muchos grupos sociales. Las personas evitan hablar del tema, ya sea porque no saben qué decir, porque tienen muchos prejuicios respecto al mismo, o porque piensan que “le están dando ideas” a los demás.

Seguramente has escuchado estas frases cuando alguna persona se suicida: “qué cobarde”, “estaba loco”, “que egoísta”, “sólo un enfermo mental puede hacer algo así”. ¿Ves a lo nos referimos cuando decimos que hay muchos prejuicios en torno al suicidio? Las personas que tienen pensamientos suicidas no hablan de ellos por miedo a que las juzguemos. Lo triste de esto, es que el silencio aísla a quien está pensando en matarse y lo hace más vulnerable.

El suicidio es una solución permanente a un problema transitorio. La persona que tiene pensamientos suicidas realmente no ve otra opción para acabar con su problema – que siempre se reduce a un gran dolor mental, espiritual, emocional o físico – que acabar con su vida. Por lo general, no quieren morir, lo que buscan es acabar con ese dolor. Solemos pensar que la persona que se suicida decide quitarse la vida. No hay decisión cuando para ellos es la única opción viable. Ahora, a bajar estas ideas para niños. Hay personas que sufren tanto que no ven otra
salida más que quitarse la vida. No lo hacen por egoístas o por cobardes, sino porque, en su mente, no hay otra opción para acabar con el dolor que están viviendo. Tampoco se suicidan porque no quieren a sus seres queridos, o para lastimarlos, muchos de ellos toman la decisión de matarse para evitarles la carga que suponen son para quienes más quieren.

Muchas personas que se suicidan sí sufren de una enfermedad mental. Esto no quiere decir que “están locos”. Están enfermos – como los diabéticos o los hipertensos – y necesitan ayuda. Y esa ayuda puede ser psicológica, psiquiátrica o simplemente, con la presencia compasiva de un ser humano. Al hablar de la muerte, no uses frases como “está dormido”, “ahora es un angelito”, “es una estrella más” y similares. Di la verdad: se murió. Y es una tragedia.

Al hablar con niños sobre el suicidio, no lo hagas con prisa, en un lugar que no les sea familiar y evita distractores. Usa palabras claras y que ellos entiendan. Trata de contestar las preguntas que te hagan con honestidad y sencillez. Se vale decir “no sé” y “no me lo puedo imaginar”. Los niños son niños, no son tontos. Entienden más de lo que imaginamos, pero su imaginación es muy activa y es probable que en su cabecita creen escenarios fantásticos. Una vez tocado el tema, mantén las líneas de comunicación abiertas y no te sorprendas por preguntas posteriores. Hay niños que necesitan que les vuelvas a hablar con la verdad para acabar con los mitos que ellos mismos han creado. Hay otros que no le van a dar muchas vueltas y con la explicación que les diste han quedado satisfechos.

Entre más segura te sientas sobre el tema, más fácil será para toda la experiencia. Respira hondo y ten confianza en ti.