El estudio “Childhood Obesity and Interpersonal Dynamics During Family Meals”, realizado por un equipo del Departamento de Medicina Familiar y Salud Comunitaria de la Universidad de Minnesota, tuvo como principal hipótesis que las familias con dinámicas positivas en su interacción y hacia los alimentos durante las comidas familiares, tendrían niños con menor probabilidad de presentar obesidad o sobrepeso.
Existen estudios que demuestran que el hábito de comer en familia está relacionado con una mejor salud infantil, sin importar el sexo, origen étnico o nivel socioeconómico del menor, por lo que Childhood Obesity… se propuso identificar los factores que podrían contribuir a prevenir la obesidad infantil, a partir de la frecuencia de las comidas familiares y de mejorar, emocionalmente, la experiencia de éstas (1).
La muestra final de la exploración estuvo formada por 120 familias: 60 en las que el niño tuviera obesidad o sobrepeso y 60 en las que el niño tuvieran un peso adecuado, de los cuales el 53% fueron niños y el 47% fueron niñas, con una edad promedio de 9 años. El origen étnico de los participantes fue el siguiente: afroamericanos (74%), blancos (18%), nativos americanos (9%), asiáticos (6%) y otros (3%), en el que se incluyen de raza mezclada y origen extranjero.
Para realizar el estudio, se llevaron a cabo tres fases:
Una vez que la información obtenida se analizó y se compararon los resultados de todas las familias, los investigadores detectaron y calificaron algunas características específicas que compartían las familias para verificar la relación entre la calidad del tiempo de convivencia familiar a la hora de la comida y el peso de los menores. Los resultados más importantes fueron los siguientes:
La duración de la comida de las familias de niños con sobrepeso fue poco más de 5 minutos menor a la duración de las comidas de las familias de niños sin sobrepeso.
Una de las conclusiones a las que se puede llegar gracias este estudio, es que aquellos expertos, investigadores y tomadores de decisión cuya preocupación está centrada en la familia y la prevención de fenómenos como la obesidad infantil, deben promover interacciones familiares de calidad durante la alimentación y en todos los espacios en general, para ayudar a que más familias disfruten de los beneficios que esto trae, no sólo a la salud, sino a la calidad de vida de una manera integral.
Puedes consultar el estudio completo en: https://pediatrics.aappublications.org/content/early/2014/10/08/peds.2014-1936
(1) En la selección de los participantes se tomaron en cuenta ciertas variables: las familias candidatas tenían niños con edades que iban de los 6 a los 12 años; todos los integrantes debían hablar y leer en inglés, y comer juntos por lo menos 3 veces por semana para asegurar que existía una dinámica previa relacionada a su alimentación. Las familias candidatas fueron elegidas en cuatro clínicas de atención primaria al servicio familiar, con un ingreso medio y bajo, en el área de Minneapolis – St. Paul.
(2) Las familias grabaron durante 8 días consecutivos las comidas familiares, las cuales debían hacerse como acostumbraban, no sólo en cuanto a su forma de interactuar, sino también al alimento que consumían y el lugar en el que las realizaban, aclarando que no había una forma “correcta” o “incorrecta” de hacerlo.
(3) Es importante destacar que el estudio no se enfocó en el motivo de la ausencia o presencia de los integrantes de la familia.