Mamá y Papá: ¡por favor cuiden sus palabras!

Por: Mtra. Aleida Guajardo, presidenta fundadora de CIPABE A.C.

 

 

«Las palabras como los silencios, se heredan de padres a hijos. Al ser la palabra sagrada, lo que digo es lo que estoy CREANDO para mi vida y para mi entorno».

 

Muchas veces minimizamos el impacto que tienen las palabras en las personas que nos rodean y que amamos. Cuando dejamos de cuidar las palabras que utilizamos para dirigirnos a nuestros seres queridos, estamos fallando en dos importantes fortalezas familiares: la expresión de afecto y la comunicación efectiva.

 

¿Por qué es importante elegir adecuadamente nuestras palabras?

– Porque son ellas las que determinan el rumbo de nuestros pensamientos, de nuestras actitudes y hasta de nuestra salud.

– Porque los que decimos y los que no, puede determinar el éxito o el fracaso de nuestro día a día

– Porque reflejan lo que somos, nuestra historia, nuestras esperanzas, nuestros valores

– Porque son hechos, si prometemos algo y lo cumplimos mandamos el mensaje de que somos confiables; no hacerlo es una forma de debilitar los vínculos (fortaleza de la confianza)

– Porque algunas de ellas pueden tener efectos devastadores en las emociones, en la salud física, en la comunicación y en la vida afectiva de los miembros de nuestra familia

– Porque elegir no decir nada, puede ser más doloroso, pues cada miembro cargará con culpas, con dudas que pueden crear historias sobre lo que pasará, sobre la separación y el abandono

 

¿Cómo fortalecer nuestra relación familiar?

1. Identificando palabras positivas que adquieran importancia en nuestra vida personal y familiar (por ejemplo: gracias, perdón, te amo, te respeto, te bendigo, te agradezco, te comparto, te escucho, te quiero, me importas, te valoro…)

2. Intentando tener más contacto físico con los miembros de nuestra familia: un abrazo, un beso, una caricia, puede ser el primer paso para mejorar nuestra expresión afectiva

3. Hablando de las fortalezas de cada miembro, rescatando siempre desde lo positivo

4. Preguntando con más frecuencia ¿cómo estás? ¿cómo estuvo tu día? ¿cómo te sientes? Mostrando interés por la otra persona, sin que se interponga la tv o el celular, sólo escuchando con sincero interés al otro.

5. Enfocándonos en las cualidades que cada miembro aporta a la familia, centrándonos en lo positivo y en lo que expresamos, así fortaleceremos nuestra relación y haremos más fuerte a la familia.

 

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Si quieren más información sobre el tema, sugiero la lectura del libro «La ciencia del lenguaje positivo», de Luis Castellanos; también recomiendo el video «El poder de las palabras, experimento con el arroz» en: https://www.youtube.com/watch?v=1Uzn0LJaHs0