Capacidad para afrontar el estrés y las crisis familiares.

La vida es una aventura llena de sorpresas y sobresaltos. Solo tenemos un tiempo para vivirla, y ello depende de nuestra actitud para enfrentar lo que nos vamos encontrando. Recuerdo a una de mis hermanas llorando cuando tenía cinco años porque le dolían los huesos de las piernas. Todo lo que estaba sucediendo es que estaba creciendo. Crecer supone muchas veces dolor.

Las familias fuertes tampoco son inmunes al estrés y a las crisis, pero curiosamente no son tan propensas a estas como otras. Poseen la capacidad de hacer frente al estrés de forma más efectiva. Una de las claves es la forma de ver la dificultad. Cuando se ve no como un problema sino como oportunidad la actitud cambia y las posibilidades de crecer en algún aspecto de la vida son mayores.

Un dato interesante se retoma del sistema pictográfico de la escritura china que se remonta miles de años. El antiguo símbolo chino de la palabra “crisis”, que todavía está en uso hoy en día, es un compuesto de otros dos símbolos – el símbolo de “peligro” y el símbolo de “oportunidad”. Así, desde hace miles de años, los chinos han sabido que una crisis es, sin duda, un momento difícil en la vida de un individuo o una familia. Pero una crisis en la vida, si se ve positivamente y con energía creativa, también puede ser un catalizador para el crecimiento personal y familiar y un presagio de mejores cosas por venir en la vida.

Uno de los estudios más inspiradores realizados por el equipo de investigación del Doctor John DeFrain, se centró en las familias fuertes en Soweto, un barrio negro de Johannesburgo, Sudáfrica. Verna Weber, pasó dos años allí, centrándose en once familias fuertes. Encontró que estas familias son especialmente creativas para sobrevivir y prosperar como familia dentro de un ámbito muy pobre, y a veces violento. Las cualidades más destacadas fueron el compromiso y el cuidado que mostraban unos por otros.