Siguiendo con los datos obtenidos por el sociólogo John Defrain, el tercer elemento que se suele encontrar en lo que se han llamado familias “fuertes”, es el hecho de que pasan tiempos juntos y lo disfrutan.
Entre los horarios de trabajo, las distancias en la ciudad, las actividades de la escuela y otros compromisos, no es de extrañarse que las familias tengan dificultades para pasar tiempo de calidad juntos. De hecho, hoy en día la mayoría de las familias luchan para poder reunirse y comer juntos aunque sea una vez al día. Sin embargo, no importa que tan ocupada se vuelva la vida, es muy importante que las familias compartan tiempo juntos de forma regular. Los estudios muestran que pasar tiempo en familia aumenta la autoestima de los niños y promueve un desarrollo social saludable. Este tiempo de calidad en familia es especialmente importante durante los primeros cinco años en la vida de un niño – el tiempo cuando se desarrolla más su cerebro.
En los ratos de ocio, uno elige lo que hace y con quien quiere estar. Hay quienes tienen grupos de amigos a quienes ven un día a la semana, comparten con ellos quizás algún juego o un deporte. Cuando esta relación se logra dar en la familia, ésta se fortalece y en consecuencia, beneficia a todos sus miembros. Es algo sencillo y gratuito, basta quizás al inicio poner un poco de imaginación por parte de los padres, para desarrollar -desde que los niños son pequeños- actividades juntos, hasta el punto de que cuando sus hijos sean más mayores, buscarán este tiempo en familia, como algo gratificante. A veces es cuestión de encontrar actividades afines o de plegarse un poco al gusto de los otros.
Además el pasar tiempo, juntos, favorece la convivencia intergeneracional, tan enriquecedora para todos. Los niños conviven con sus padres o hermanos mayores, los padres lo hacen con ellos o incluso con los abuelos. Cada quien aporta lo mejor de la edad que tiene, sus inquietudes naturales.
Hay familias adictas a las series de TV u otras a las que les encanta ir al cine juntos (cuando la economía lo permite), familias deportistas que comparten la bicicleta, el caminar; familias montañeras que esperan con ilusión el fin de semana para salir juntos; familias que disfrutan con juegos de mesa o de cartas…hay familias para todo. Lo que hace valioso el tiempo que están juntos, no sólo es lo que hacen sino que “están a gusto juntos”. No necesitan huir del hogar para relajarse, sino que lo disfrutan. Aquello en lo que invertimos nuestro tiempo define cuales son nuestras inquietudes y prioridades en la vida. Al fin y al cabo el tiempo… es la vida.