Bienestar espiritual para fortalecer a la familia

Siguiendo con el análisis de los rasgos que descubre… en las familias” fuertes o sanas”, llama la atención un rasgo presente en todas ellas: el bienestar espiritual. Como el mismo investigador y sociólogo John DeFrain afirma, es quizás el hallazgo más controversial en nuestra investigación sobre familias fuertes.

Se puede aludir al tema bajo muchas concepciones o puntos de vista. Se puede hablar de fe en Dios, de sentimientos de esperanza, de paz, de optimismo, de ver a Dios en los ojos de su hija, de sentirse unido con todas las criaturas…También se expresa desde una concepción ética como quien afirma: “Siento que mi familia es parte de todas las familias del mundo y que mis creencias por trabajar es una más en la variedad de maneras de hacer del mundo un lugar mejor para vivir “.

Cada cultura tiene institucionalizadas tradiciones religiosas, aspectos de bienestar espiritual diferentes. Por ejemplo en culturas como la China de hoy, donde se da un ambiente secular muy arraigado, se habla de los lazos mantenidos entre los miembros de la familia, entre generaciones (piedad filial). El concepto de “bienestar espiritual” en el fondo habla de “conexión”: conexión entre sí y conexión a lo que es sagrado para nosotros en la vida. Llama también la atención que en esta vivencia, independientemente de la cultura de la que se hable, destacan los temas que proponen el amor, el intercambio y la compasión.

De alguna manera esta comprobación muestra un aspecto esencial del ser humano que es su conciencia o quizás su necesidad de verse y entenderse como ser “trascendente”. Puede que sea su inteligencia, su capacidad ética, su mundo emotivo el que le muestra que es más que lo físico y capaz de ir más allá de este aspecto. La búsqueda del sentido de la vida y de nuestros propios actos y elecciones nos mueven a mirar “hacia lo invisible”. Las familias que tienen desarrollado este aspecto, son más fuertes porque cubren una necesidad vital del ser humano.